Mole rosa, un platillo mexicano que deslumbra por su color y sabor
El mole rosa, un platillo único, es uno de los grandes símbolos gastronómicos de Taxco y una experiencia imperdible para quienes visitan este Pueblo Mágico

Además de su arquitectura colonial y su tradición platera, Taxco de Alarcón, Guerrero, cautiva a los visitantes con una cocina que fusiona herencias prehispánicas y mestizas.
Entre sus especialidades sobresale el mole rosa, un platillo único que se ha convertido en un emblema del destino gracias a su inconfundible color, su sabor delicado y la historia que lo acompaña.
Aunque puede degustarse durante todo el año, muchas familias lo reservan para celebraciones y ocasiones especiales.
El origen contemporáneo de este platillo se remonta a la década de 1980, cuando la reconocida chef e investigadora Alicia Gironella, junto con Giorgio De’Angeli, realizó una investigación sobre la gastronomía regional.
Durante un concurso culinario celebrado en la Ex Hacienda del Chorrillo, Gironella presentó una versión inspirada en el mole blanco y enriquecida con ingredientes representativos de Guerrero, obteniendo el reconocimiento que impulsó la difusión del hoy famoso mole rosa.
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Mole rosa, un platillo único inspirado en Taxco
Su característico tono rosado suele obtenerse con betabel, aunque existen recetas que incorporan piñón rosa, pétalos de rosa o granada.
A la preparación también se integran almendras, ajonjolí, especias, chocolate blanco, mezcal y otros ingredientes cuya combinación varía según cada cocinero.
El resultado es una salsa cremosa, ligeramente dulce y con un toque picante que suele acompañarse con pollo o pavo y arroz blanco.
Además de su sabor, el mole rosa representa la identidad cultural de Taxco. Diversos investigadores señalan que su creación buscó fortalecer la oferta gastronómica del Pueblo Mágico y complementar su atractivo turístico.
Quienes visitan la ciudad pueden disfrutar este platillo mientras recorren el Centro Histórico, la parroquia de Santa Prisca, los talleres de plata y los paisajes montañosos que rodean uno de los destinos más emblemáticos de Guerrero.




