Construcción de subestaciones eléctricas requiere tiempo y rigurosos procesos técnicos: CIME
El Colegio de Ingenieros Mecánicos y Eléctricos solicita comprensión a la población ante los plazos que exigen la obra civil, la adquisición de equipos especializados y las normativas legales para garantizar un servicio seguro

Para garantizar un suministro de energía confiable y seguro, la edificación de una subestación eléctrica representa un proceso complejo que abarca desde estudios técnicos hasta la interconexión final, dio a conocer Adrián Bolaina Mendoza, presidente del Colegio de Ingenieros Mecánicos y Eléctricos (CIME); haciendo un llamado a la ciudadanía para mantener la paciencia ante el tiempo que demandan estas infraestructuras, tanto en la ejecución de la obra pública como en su equipamiento especializado.
Al ser entrevistado por Diario “El Momento”, el especialista explicó que no se trata de obras improvisadas, sino de proyectos de alta ingeniería que deben cumplir estrictamente con normativas de seguridad e impacto ambiental.
Destacando que, la fase inicial contempla desde el análisis de carga y flujos de potencia hasta la obtención de licencias municipales y planos validados por peritos con cédula profesional.
Posterior a la planificación, la obra civil exige cimentaciones de concreto armado capaces de soportar el peso de los transformadores, además de la instalación de una malla perimetral de puesta a tierra para proteger al personal y a la población.
“Para realizar una subestación eléctrica se necesita cumplir con una serie de requisitos de ingeniería, permisos legales, obra civil, equipos especializados y trámites ante la compañía suministradora de electricidad”, enfatizó Bolaina Mendoza para dimensionar el volumen de trabajo previo a la operación.
En el ámbito tecnológico, la instalación requiere componentes clave como transformadores de potencia, interruptores, pararrayos, celdas de media tensión y tableros de distribución que aseguran el control del flujo eléctrico.
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Asimismo, el dirigente del CIME subrayó que la puesta en marcha no es inmediata, pues requiere un riguroso protocolo de evaluación antes de energizar las líneas.
“Pruebas de laboratorio y campo: verificación de aislamiento, resistencia de tierras, relación de transformación y pruebas termográficas”, garantizando que la infraestructura funcione sin riesgos de fallas catastróficas.
Concluyendo que el proceso concluye con la inspección física y documental por parte de un perito aprobado para validar la conformidad de la instalación, paso previo al dictamen de interconexión con la red comercial.
Bolaina Mendoza reiteró que cada etapa, desde la delimitación del terreno hasta la firma del contrato de suministro, está diseñada para salvaguardar la integridad de los usuarios y la estabilidad del sistema eléctrico local.
Por ello, instó a la comunidad a considerar que los lapsos de espera se traducen en una obra duradera, eficiente y elaborada bajo los más altos estándares de calidad.




