El hogar puede ser zona de riesgo en vacaciones
Mientras más de medio millón de estudiantes tabasqueños inician su periodo de descanso, las viviendas se convierten en el principal escenario de lesiones prevenibles; especialistas urgen a extremar precauciones ante el repunte de emergencias.

Con la conclusión oficial del ciclo escolar 2025-2026, un total de 523 mil 412 niñas, niños y adolescentes han iniciado su periodo vacacional de verano, lo que representa un drástico cambio en las dinámicas familiares y un incremento considerable del tiempo que los menores pasan dentro del hogar.
Históricamente, este periodo de permanencia en casa, sin la supervisión adecuada, transforma las viviendas en escenarios de alta vulnerabilidad, ya que, de acuerdo con los registros del sector salud, las urgencias médicas pediátricas experimentan un repunte recurrente durante los meses de julio y agosto, consolidando una tendencia preocupante que se ha mantenido al alza en los últimos años, con los hogares como el principal foco de incidentes graves.
De acuerdo con datos obtenidos por Diario El Momento, las estadísticas oficiales de la región revelan la magnitud de esta problemática, ya que durante el verano de 2023 se atendieron mil 250 urgencias médicas relacionadas con menores de edad, cifra que escaló a mil 410 casos en el periodo estival de 2024 y alcanzó su punto más crítico en 2025, con un registro de mil 620 atenciones de emergencia.
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Entre los tipos de urgencias médicas más recurrentes reportadas en las salas de hospital se encuentran los traumatismos severos por caídas de azoteas o árboles, seguidos de quemaduras de segundo y tercer grado provocadas por líquidos calientes en la cocina, intoxicaciones agudas por la ingesta accidental de productos de limpieza almacenados en envases de refresco y asfixias por objetos pequeños.
Ante este panorama, las autoridades médicas enfatizan que la gran mayoría de estos percances son predecibles y, por lo tanto, evitables mediante una cultura de prevención.
Debido a esta situación, esta casa editorial conversó con el pediatra urgenciólogo Carlos Aguirre, quien advirtió que el incremento de menores en las salas de urgencias durante el verano no es una casualidad, sino la consecuencia directa de una mayor exposición a riesgos en la cocina y áreas de lavado sin la vigilancia de un adulto, lo que convierte un descuido de segundos en una tragedia familiar.
“Para prevenir estos eventos es imperativo restringir por completo el acceso de los niños a las zonas de peligro mediante barreras físicas y jamás subestimar su curiosidad natural, ya que la prevención activa reduce hasta en un 80 por ciento la incidencia de lesiones mortales”, expresó.
Reglas de oro para un hogar seguro
- Mantener las puertas cerradas o colocar barreras físicas para evitar que los menores se aproximen a estufas, hornos o zonas donde se utilicen electrodomésticos y líquidos a altas temperaturas.
- Almacenar todos los productos de limpieza, insecticidas y medicamentos en estantes altos o armarios cerrados con llave, evitando rigurosamente el uso de botellas de bebidas para guardar sustancias tóxicas.
- Instalar redes o rejas de seguridad en plantas altas y asegurar las ventanas para evitar caídas, prohibiendo además que los menores jueguen en azoteas o cerca de cisternas abiertas.
- Designar siempre a un adulto responsable del cuidado de los niños durante sus horas de juego, evitando distractores prolongados, como el uso del teléfono celular, para garantizar una respuesta inmediata ante cualquier situación de riesgo.




