Iglesia busca salvar a la niñez del abandono
Ante la alarmante crisis de salud mental en menores, la Diócesis de Tabasco capacitará a sus catequistas para detectar conductas autodestructivas y brindar refugio espiritual a niños en situación de vulnerabilidad.

La Diócesis de Tabasco ha encendido las alertas ante el dolor silencioso que viven la infancia y la adolescencia en la entidad, una realidad que en algunos casos se ha manifestado de forma trágica con tristes desenlaces como única salida encuentran los menores para acabar con su pesar.
Frente a este panorama, el obispo monseñor Gerardo de Jesús Rojas López anunció la creación de una estrategia de prevención urgente que consistirá en la capacitación virtual, a través de la plataforma Zoom, de agentes de pastoral y catequistas.
Esta medida surge como una respuesta inmediata para atender a la población infantil que participa en actividades parroquiales, un sector considerado vulnerable si se toma en cuenta que, hasta hace apenas un mes, la estructura eclesiástica registraba la participación de 14,400 monaguillos en todo el estado.
El jerarca católico expuso con preocupación que el origen de esta crisis, en muchos casos, se gesta dentro del propio entorno familiar, donde la falta de afecto deja heridas profundas en los más jóvenes.
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Rojas López advirtió que algunos niños y adolescentes pueden manifestar conductas autodestructivas cuando son víctimas de agresiones, falta de comprensión o cuando se sienten abandonados por sus propios padres.
“La institución eclesiástica ve indispensable brindar este auxilio pastoral para detectar a tiempo dichas conductas y ofrecer un entorno seguro”, señaló.
Los detalles logísticos y el calendario definitivo de esta jornada de formación se definirán en un plazo de dos semanas, durante una reunión programada con los decanos de la diócesis.
Mientras se concretan estas acciones, el líder religioso lanzó un exhorto a los hogares tabasqueños, recordando que la tecnología o los bienes materiales no sustituyen la presencia de los padres.
“Una actitud de escucha activa, bondad y cercanía es fundamental para garantizar un crecimiento sano y equilibrado de los jóvenes”, puntualizó.




