Retiran miles de toneladas de llantas
La acumulación de neumáticos viejos en las calles de la capital tabasqueña no solo satura el entorno urbano, sino que representa la principal incubadora de larvas de mosquitos transmisores de virus tropicales en la región.

El almacenamiento clandestino y el desecho sin control de llantas usadas mantienen a la capital de Tabasco bajo la sombra de epidemias como el dengue, el zika y el chikungunya. Frente a un problema de salud pública que se multiplica en cada temporada de lluvias, el municipio de Centro reportó la extracción de 1,669.65 toneladas de neumáticos en los últimos cinco años, una cifra que refleja la dimensión del rezago en el manejo de residuos dentro de las colonias locales.
El volumen de hule recuperado entre 2022 y 2026 fue canalizado en su totalidad hacia la empresa Geocycle para su coprocesamiento ecológico.
Este procedimiento busca evitar que los neumáticos terminen quemados al aire libre —una práctica común en la periferia urbana que genera toxinas severas para el aire de la ciudad— o abandonados en predios baldíos donde se estanca el agua de lluvia.
Los datos fueron analizados durante la sesión del Comité Municipal de Salud (COMUNSA), espacio donde autoridades del sector sanitario y de la administración local evaluaron el panorama epidemiológico. Aunque la contención de los vectores ha mostrado avances con la eliminación de estos recipientes de alto riesgo, los especialistas enfatizan que las brigadas de recolección resultan insuficientes si el material continúa llegando a la vía pública.
La erradicación de los criaderos de mosquito exige una corresponsabilidad directa con los habitantes, a quienes se les urge a evitar la acumulación de cacharros en sus patios.
El control del virus depende tanto de la logística ambiental para procesar toneladas de caucho residual como del freno al desecho irresponsable en los barrios y comunidades del municipio.




