Iglesia llama a enfrentar el ciclo escolar con fe y responsabilidad
El obispo de Tabasco exhorta a integrar la ciencia con la formación espiritual, destacando que la familia es la primera escuela del corazón y pidiendo a autoridades velar por la seguridad estudiantil.

La Iglesia Católica en Tabasco hizo un llamado a la comunidad escolar a iniciar el nuevo periodo lectivo no solo con preparación académica, sino también con un firme compromiso espiritual y moral. Durante el tradicional rito de bendición de mochilas, el obispo Gerardo de Jesús Rojas López enfatizó que este acto va más allá de un objeto material, pues representa una consagración de los corazones de los estudiantes. El prelado invitó a los niños y jóvenes a complementar el conocimiento científico impartido en las aulas con el aprendizaje de la fe y el amor a Dios mediante el catecismo.
Asimismo, la representación diocesana exhortó a los alumnos de todos los niveles a asumir sus deberes con absoluta responsabilidad. Tomando como referencia las enseñanzas evangélicas sobre el deber cumplido, el jerarca católico subrayó la dicha de aquellos estudiantes a quienes el Señor encuentra realizando sus tareas con dedicación.
De acuerdo con el mensaje episcopal, el éxito académico debe caminar de la mano con el desarrollo de la ciencia y el crecimiento personal en el ámbito espiritual.
En cuanto al rol del núcleo familiar, la Iglesia recordó a los padres de familia que la educación no es una facultad exclusiva de los profesores o de los planteles educativos.
La Diócesis de Tabasco remarcó que el hogar constituye la primera escuela donde se forja el corazón, se cultivan las virtudes y se aprende el sentido del carisma.
Por ello, se instó a los progenitores a involucrarse activamente en la enseñanza, educación y formación integral de sus hijos desde la vida cotidiana.
La representación eclesial dirigió un mensaje a las autoridades y al cuerpo docente para garantizar un entorno propicio para el desarrollo estudiantil.
Solicitó a los directivos escolares mantener la atención en dinámicas de prevención como la revisión de mochilas y la supervisión del rendimiento académico, mientras que a los profesores se les pidió puntualidad, asiduidad y responsabilidad para impartir una enseñanza debidamente humana y cristiana a sus alumnos.




