Opinión

“Ciudad láser”: tres piezas de un rompecabezas

Opinión | 04/08/2026| 20:47

Rosely Quijano León

IG: @RosLectora

Un país con desapariciones forzadas se acostumbra a los fantasmas. Las familias no”.

Detrás de cada persona desaparecida hay una historia de violencia: sexual, intrafamiliar, emocional, económica; también de explotación laboral o sexual, manipulación, extorsión y más. Las desapariciones son consecuencia de una violencia desmedida que no solo se vive en México y Colombia, sino en varios países latinoamericanos. Es como una Hidra de Lerna: por cada cabeza que se corta aparecen dos más. Un problema que lacera y que, lejos de terminar, dolorosamente se multiplica.

Este es el tema que atraviesa la novela “Ciudad láser”, de Mariantuá Correa, que diseccioné como un rompecabezas que aquí les comparto, pero faltarán muchas más piezas que ustedes deberán encontrar al leerla.

Primera pieza: Las dos caras de una desaparición.

“En este país cada día desaparecen tres personas por estadística, a veces más, casi nunca menos. Hace ocho días desapareció Soledad Erazo Preciado de treinta y tres años de edad […]. Sus compañeras de trabajo se despidieron de ella en las instalaciones del centro de estética Ciudad Láser, como todos los días”.

La profunda crisis humanitaria que representan las desapariciones irrumpe inevitablemente en la literatura, especialmente en esta novela negra construida desde dos momentos, dos voces y dos panoramas: Soledad, narrada en tercera persona, una mujer sin familiares cercanos a quien prácticamente nadie busca; y la investigadora Giselle Horn, quien narra en primera persona. A punto de retirarse, decide posponer su renuncia para tomar el caso de Soledad como su última investigación: “Y en medio de tan aparente determinación llegó Soledad a revolcarme los planes. Tuve que guardar la renuncia en el primer cajón de mi mesa de noche mientras duró mi última investigación de desaparecidos”.

Segunda pieza: Posibles motivos de la desaparición.

Soledad vive atrapada en una relación tóxica con Raúl, quien la manipula, la utiliza para obtener dinero y la conduce hacia su propia autodestrucción. Es una mujer de la clase trabajadora que sobrevive con largas jornadas en la clínica de depilación “Ciudad Láser: ciencia al servicio de tu cuerpo”, con descansos mínimos y cuyo único refugio parecen ser los vicios y los besos de Raúl. ¿Es el amor su propio verdugo?

Tercera pieza: Cánones de belleza inalcanzables.

La presión que vivimos las mujeres desde niñas por la aceptación de nuestros cuerpos y los estándares de belleza que nos obligan a mirarnos con desaprobación o culpa es otra pieza clave de esta historia. Ya no basta con determinado tono de piel, con la delgadez extrema o con un cuerpo fitness; ahora también se espera que el cuerpo femenino sea lampiño. Así proliferan clínicas de depilación como “Ciudad Láser”, donde los procedimientos son invasivos y, aun así, están llenos de clientas. Ellas también se convierten en una pieza importante de la trama.

Hace poco se conoció el caso de más de cien mujeres en Bulgaria que denunciaron haber sido grabadas sin autorización durante sesiones de depilación y cuyos videos terminaron en páginas de la dark web. Aquí en Mérida también se viralizó un caso similar con un ginecólogo. ¿Acaso las mujeres no tenemos espacios seguros? Incluso al intentar encajar en los cánones de belleza seguimos expuestas a distintas formas de violencia, muchas veces sin saberlo.

“Ciudad láser” dialoga con otras historias, con la realidad y con nosotras mismas. Con una prosa ágil, texturas diversas y un lenguaje cotidiano, auténtico, erótico, carnal y profundamente humano, Mariantuá Correa construye una novela que aborda uno de los temas más graves de nuestro tiempo: las desapariciones. Y que, al terminarla, deja resonancias tanto en la mente como en la piel.

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