Tortas mexicanas random: las combinaciones más raras que sí existen en CDMX

México es un país con una riqueza gastronómica reconocida a nivel mundial, pero más allá de los platillos emblemáticos, existe una cocina cotidiana, callejera y sin pretensiones que también forma parte de nuestra identidad: la de la improvisación. En ese territorio culinario, las tortas ocupan un lugar privilegiado. Desde la clásica torta de jamón, hasta la más extravagante, aquí te contamos.
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En México, sobre todo en la capital, la tradición tortística está profundamente arraigada. Aquí, cualquier sobra puede convertirse en relleno y cualquier antojo en una combinación inesperada. La torta deja de ser solo un alimento para convertirse en una expresión cultural donde manda la creatividad y el hambre.
Entre las opciones más exóticas que circulan en puestos, hogares y anécdotas urbanas, destacan algunas que desafían toda lógica gastronómica:
Torta de gelatina
Aunque suene improbable, hay quienes aseguran haberla probado. Pan salado con gelatina de colores en el centro, una mezcla que provoca rechazo y curiosidad a partes iguales. Para algunos, es “guácala qué rico”; para otros, un crimen culinario.

Torta de migajón
¡Clásica de los días difíciles! Bolillo relleno… de bolillo. Pan duro dentro de pan fresco, una muestra de ingenio en tiempos de vacas flacas y una postal recurrente de la vida chilanga a mitad de quincena.
A esta lista se suman otras combinaciones aún más extremas:
Torta de espagueti frío
Sobrante del día anterior que termina dentro del bolillo, a veces con frijoles o mayonesa. No aparece en menús, pero sí en memorias universitarias y oficinas godín.
Torta de plátano
Ya sea de plátano macho frito o de plátano dominico crudo, esta torta suele aparecer como solución rápida o antojo dulce. Económica, llenadora y sorprendentemente popular en ciertos barrios.

Torta de tamal con gelatina
Una fusión dulce-salada que algunos puestos improvisados han ofrecido en madrugadas largas. El tamal aporta lo sustancioso; la gelatina, lo inesperado.
Más allá del asombro, estas tortas reflejan una realidad: en la CDMX, la comida es resistencia, humor y creatividad. Aquí, mientras haya bolillo, siempre habrá torta.





