Entre el amor, la disciplina y el cariño del pueblo: Así era en vida Karmito, “El brujo del tropico”
Marlene Mendoza, viuda del célebre músico tabasqueño, recordó entrañables pasajes sobre el carácter de su esposo y cómo el incombustible cariño de su gente reconforta a la familia.

En una íntima y emotiva entrevista concedida al Diario “El Momento”, Marlene Mendoza Viuda de García abrió las puertas del recuerdo para rememorar la verdadera esencia de su fallecido esposo, el legendario músico tabasqueño Karmito, conocido popularmente como “El Brujo del Trópico”.
Con la voz llena de nostalgia y orgullo, doña Marlene destacó que, más allá del artista que conquistó los escenarios, en el hogar prevalecía un hombre sumamente amoroso, firme en sus valores y dedicado enteramente a su familia y a su comunidad.
A pesar de que no todos sus descendientes tuvieron la oportunidad de convivir profundamente con él —siendo solo los tres hijos mayores quienes lograron disfrutar plenamente de su calidez—, la figura de Karmito dejó una huella imborrable.

Su esposa reconoció que, como todo ser humano, el músico tenía sus virtudes y sus defectos, pero en su balanza personal pesaba mucho más su bondad.
Era un padre afectuoso aunque estricto cuando de corregir desobediencias se trataba, manteniendo siempre una rectitud ejemplar combinada con un corazón generoso.
La generosidad de “El Brujo del Trópico” trascendía las paredes de su casa y se extendía a cada rincón de su estado.
Doña Marlene rememoró cómo su esposo nunca dudaba en tender la mano a quien lo necesitara, auxiliando a enfermos o realizando gestiones médicas sin pedir nada a cambio.
Uno de sus gestos más nobles y esperados ocurría cada 24 de diciembre, fecha en la que acudía puntualmente a los centros penitenciarios para llevar música, alegría y esperanza a los reclusos y reclusas durante las festividades navideñas.
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Respecto al arrastre popular que su esposo provocaba, la viuda confesó entre sonrisas que en sus años de juventud llegó a sentir ciertos celos por el desbordado cariño de las fanáticas; sin embargo, con la madurez comprendió que él se debía a su público arriba del escenario, reservando para su hogar su faceta de esposo y compañero.
Hoy en día, al ver que el pueblo de Tabasco lo sigue recordando y aplaudiendo con el mismo fervor, la familia encuentra un gran consuelo y fortaleza, confiando en que el legado de “El Brujo del Trópico” resonará en el corazón de la gente por la eternidad.
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