Las comunidades devuelven el verde a la Reserva de Wanha’
Pobladores de La Palma, San Pedro y Provincia inician la cuarta etapa de restauración de este ecosistema ribereño, sembrando semillas de esperanza y formando a las nuevas generaciones en el cuidado ambiental.

A las orillas del río, entre el fresco aroma del agua y el sonido de la naturaleza, las manos de hombres y mujeres de la región trabajan al ritmo de un objetivo común: sanar su propio hogar natural.
Con la llegada de una nueva fase de trabajo, los habitantes de las comunidades de La Palma, San Pedro y Provincia se han convertido en los auténticos guardianes de la Reserva de la Biosfera Wanha’, sumándose de lleno a las tareas que buscan devolverle la vida a la vegetación ribereña de este importante ecosistema.
El dinamismo del proyecto comenzó a sentirse con fuerza durante el fin de semana, cuando familias enteras se organizaron para navegar el cauce y recolectar valiosas semillas y propágulos.
En las riberas, la jornada continuó entre sonrisas y tierra fértil con la preparación de los sustratos y el cuidado de las charolas de germinación.
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Cada diminuta estructura vegetal sembrada por los pobladores no solo representa la promesa de un nuevo árbol, sino el inicio de un ciclo vital de cinco meses enfocado en regenerar la cobertura verde y proteger las márgenes del río.
Más allá del trabajo de campo, esta cruzada ecológica ha echado raíces en el corazón del ámbito comunitario, promoviendo una relación de profundo respeto y convivencia con el entorno.
La restauración de la reserva se concibe no como un esfuerzo aislado, sino como la recuperación de procesos naturales esenciales donde la conservación de los hábitats para la fauna local camina de la mano con el bienestar y el sentido de pertenencia de quienes habitan el territorio.
El compromiso también abraza el futuro a través de la educación y el conocimiento. Niñas, niños y jóvenes de los poblados ribereños participan activamente en talleres diseñados para despertar su curiosidad científica sobre la riqueza biológica que los rodea.
De esta forma, mientras los nuevos brotes comienzan a emerger en los viveros, en las aulas y hogares de la comunidad florece una conciencia ambiental duradera, asegurando que el legado de Wanha’ permanezca protegido por las generaciones venideras.




