El pincel que resucita a los gigantes de las letras tabasqueñas
Un rincón del Centro Antiguo de Villahermosa renace convertido en lienzo colectivo, donde la pintura y la poesía se encuentran para inmortalizar la memoria de sus máximos creadores.

Entre los murmullos habituales del Centro Antiguo de Villahermosa y el ir y venir de sus transeúntes, el Callejón de Puerto Escondido ha dejado de ser un simple paso peatonal para convertirse en una galería a cielo abierto.
En la intersección de las calles Ignacio Zaragoza y Simón Sarlat, las paredes mudas cobraron vida a través del trazo del muralista Alejandro Santos, quien impregnó el concreto con tonos vibrantes para dar forma a un tributo visual a la memoria colectiva.
La obra invita a detener el paso acelerado y contemplar cómo el arte urbano se apodera de la arquitectura tradicional para transformar el paisaje cotidiano en un punto de encuentro con el orgullo local.
El mural no solo destaca por su impacto estético, sino por la profunda carga identitaria que alberga en sus trazos.
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Cada pincelada honra el legado de cuatro titanes de la cultura nacidos en esta provincia: la pluma sutil y crítica de Josefina Vicens, la lírica nostálgica de José Carlos Becerra, el rigor ensayístico de Andrés Iduarte y el aliento telúrico del “Poeta de América”, Carlos Pellicer.
Reunidos en un mismo espacio simbólico, sus rostros y motivos evocadores dialogan con los transeúntes, recordando que las grandes mentes de la literatura mexicana siguen vivas e inspirando desde el corazón mismo de su tierra natal.
Esta intervención muralística trasciende el simple adorno urbano para consolidarse como un vehículo de identidad y memoria viva que se transmite de generación en generación.
Al recorrer el callejón, abuelos, padres e hijos encuentran un pretexto para la conversación, el descubrimiento y el reconocimiento de sus propias raíces. La iniciativa no solo rescata un rincón histórico de la ciudad, sino que reafirma que el arte en el espacio público posee la fuerza necesaria para educar, emocionar y mantener encendida la llama de la pertenencia tabasqueña.




