
La reactivación económica y la generación de nuevas plazas de empleo formal en la capital del estado enfrentan un severo obstáculo debido al elevado costo del arrendamiento de bienes inmuebles comerciales.
Por ello, emprender un negocio en Villahermosa se ha convertido en una carrera de alta resistencia financiera, donde los pagos de alquiler devoran gran parte del capital de trabajo inicial.
Esta situación ha provocado un fenómeno visible en las principales avenidas y plazas de la ciudad, donde la proliferación de cortinas cerradas evidencia que la oferta inmobiliaria se encuentra desalineada con las posibilidades reales de los pequeños y medianos comerciantes locales.
Al respecto, Susana León Sánchez, presidenta de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (CANACO-Servytur) Villahermosa, advirtió que la situación económica actual dificulta que las empresas consoliden sus contrataciones al cien por ciento o apuesten por nuevas aperturas a gran escala.
La líder comercial argumentó que los microempresarios apenas logran cubrir sus gastos operativos básicos o pagar las rentas vigentes, las cuales calificó como restrictivas para el crecimiento comercial.
En este sentido, León Sánchez hizo un llamado enérgico a los dueños de inmuebles para que sean conscientes de la realidad económica regional y flexibilicen sus precios, toda vez que, tras concretar el arrendamiento, los locatarios aún deben realizar costosas adecuaciones de infraestructura para adaptar los espacios a sus necesidades operativas.
Durante un recorrido realizado por Diario El Momento en diversos puntos de la ciudad capital, se observan inmuebles que portan en su fachada lonas con la leyenda “Se renta”, muchas de las cuales ya lucen descoloridas por el tiempo que han permanecido colocadas.
En ese sentido, la titular de la CANACO-Servytur Villahermosa señaló que la falta de flexibilidad en los precios ha derivado en un estancamiento urbano, donde cientos de propiedades permanecen en desuso a la espera de inquilinos que difícilmente pueden costearlas.
Estimaciones del sector comercial e inmobiliario advierten que esta parálisis no solo frena las intenciones de autoempleo de jóvenes profesionistas, sino que también impacta la recaudación local y la formalidad laboral.




