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Tres estados sin clases por paro de la CNTE

Nacional | 17/06/2026| 16:40

La organización civil Mexicanos Primero advirtió que las marchas, bloqueos y paros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) han derivado en la vulneración del derecho a la educación de niñas, niños y adolescentes en entidades con alta presencia del magisterio disidente.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), alrededor de 1.4 millones de estudiantes de Oaxaca, Guerrero y Michoacán no han podido asistir a clases desde el 1 de junio, fecha en que inició la huelga nacional de la CNTE.

En el caso de Oaxaca, la suspensión de actividades comenzó el 25 de mayo, lo que ha prolongado el cierre de planteles en distintas regiones del estado.

Mexicanos Primero señaló en un comunicado que la parte menos visible de estas interrupciones es el impacto directo en el aprendizaje, ya que cada día sin clases representa horas de formación perdidas, miles de escuelas cerradas y afectaciones en el desarrollo educativo de los estudiantes.

Rezagos educativos, los efectos secundarios del paro de la CNTE

La organización subrayó que ninguna demanda o inconformidad puede justificar la afectación del derecho a la educación, al recordar que la escuela es el espacio donde se forma el futuro del país y donde debe garantizarse la continuidad del aprendizaje en todo el territorio nacional.

Asimismo, advirtió que la paralización de escuelas no solo afecta el calendario escolar, sino que interrumpe trayectorias educativas, profundiza las brechas de aprendizaje, agrava las desigualdades sociales y limita las oportunidades futuras de niñas y niños en contextos de mayor vulnerabilidad.

La ONG sostuvo que la pérdida de aprendizaje no se recupera plenamente con acuerdos posteriores, ya que los efectos son acumulativos y desiguales, y señaló que los estudiantes pueden avanzar de grado sin haber consolidado los aprendizajes del ciclo anterior, lo que dificulta la atención de rezagos educativos.

También llamó a no normalizar la suspensión de clases como consecuencia de conflictos laborales o políticos, y afirmó que la educación debe ocupar un lugar central en las prioridades públicas, por encima de intereses coyunturales.

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