Tabasco se viste de fe y color para celebrar los 494 años de la reina de México
Un río de devotos, antorchas y familias enteras desborda el Santuario de Villahermosa en un fervor que renueva la esperanza y la tradición centenaria. Los tabasqueños agradecen infinitos favores a la Virgen Morena, en una muestra conmovedora de amor y unidad.

El pueblo de Tabasco ha respondido con un fervor desbordado al llamado de la fe, al celebrarse el 494 aniversario de la aparición de la Virgen de Guadalupe al indígena San Juan Diego en el cerro del Tepeyac.
Desde tempranas horas, el Santuario de la Virgen en Villahermosa se convirtió en el punto de convergencia de incontables peregrinos y caravanas provenientes de diversos municipios como Huimanguillo, que llegan para cumplir promesas y agradecer los infinitos favores recibidos a lo largo del año.
Esta marea humana, compuesta por familias enteras a bordo de unidades vehiculares adornadas que tocan el claxon festivamente, y caminantes que cargan imágenes de la ‘Morenita’, es la prueba viva de una tradición inquebrantable que se intensifica cada diciembre en la entidad.
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La jornada se pinta con los colores vibrantes de la tradición local, con padres y madres de familia llevando a sus hijos e hijas ataviados con los atuendos clásicos de ‘dieguitos’ y ‘lupitas’, una costumbre que se hereda de generación en generación. A esta emotiva escena se sumaron las clásicas Antorchas Guadalupanas, donde jóvenes tabasqueños expresan a viva voz su amor a la Patrona de México.
Con cánticos, porras y una devoción palpable, elevan sus oraciones en este Docenario de fe, buscando la unidad, la esperanza y la paz en tiempos difíciles, tal como ha convocado la Iglesia local.
El fervor guadalupano se hizo presente en cada rincón de la comunidad tabasqueña, consolidando estas peregrinaciones como una de las tradiciones más arraigadas que van más allá de lo religioso. Con la llegada de cientos de peregrinos al Santuario, los fieles de toda la región culminan un ciclo de fe para darle paso a las festividades centrales de su aniversario.
La caravana es interminable, compuesta por grupos parroquiales, trabajadores y ciudadanos comunes que reafirman su amor a la “Reina de México”, transformando la jornada en una conmovedora y multitudinaria manifestación de amor y gratitud.





