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¿Qué es el Mobbing? El enemigo silencioso de la productividad; mira si eres víctima

¿Alguna vez has sentido que el ambiente en tu oficina se vuelve tan pesado que incluso un estornudo tuyo es ignorado por todos? Aunque parezca un detalle menor, el aislamiento social es una de las caras más sutiles y peligrosas del mobbing.

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A diferencia de un problema pasajero, el mobbing actúa como un goteo constante. Es una agresión sistemática que busca, poco a poco, minar la confianza del trabajador hasta que este se siente acorralado, sin salida y, en muchos casos, obligado a renunciar para salvar su integridad emocional.

Mobbing: El enemigo silencioso de la productividad

El término define una serie de conductas intimidantes y repetitivas que se prolongan durante semanas o meses. Puede venir de un jefe, de compañeros de confianza o incluso de subordinados. Lo que lo hace especialmente perverso es su intencionalidad: no es solo “exceso de trabajo”, es una estrategia para debilitar emocionalmente a la víctima y deteriorar su reputación profesional ante los demás.

Acciones como exponer tus errores en público en lugar de hablarlos en privado, sobrecargarte con tareas imposibles o incluso algo tan invasivo como contar cuántas veces vas al baño, son señales claras de esta violencia.

El ISSSTE advierte que estas dinámicas generan un estrés crónico que rápidamente se transforma en ansiedad y depresión, afectando no solo tu carrera, sino toda tu calidad de vida.

Señales de alerta: ¿Cómo saber si eres víctima?

Identificar el mobbing es el primer paso para frenarlo. Aquí te presentamos las conductas más comunes que configuran este tipo de acoso:

  • Aislamiento intencional: Dejar de hablarte, ignorar tus opiniones o excluirte de reuniones clave.
  • Humillación pública: Burlas o críticas constantes frente a otros colegas e incluso comentarios al aire sin contexto.
  • Desprestigio profesional: Difundir rumores, hablar de la productividad a voces o quitarte funciones sin ninguna explicación técnica
  • Presión extrema: Asignar plazos absurdos o tareas que no corresponden a tu cargo para forzar un error.

¿Qué hacer si estás viviendo esta situación?

  • Documenta todo: Registra fechas, horas y testigos de las agresiones.
  • Busca apoyo: El respaldo psicológico es vital para no cargar solo con el peso emocional.
  • Denuncia: Acude a Recursos Humanos o a instancias legales. Si eres derechohabiente, el ISSSTE ofrece apoyo a través del CEAM en su portal oficial (issste.gob.mx/CEAM).

Las consecuencias van mucho más allá de un mal día en la oficina; se manifiestan en trastornos del sueño, agotamiento extremo y una pérdida total de la autoestima. ¿Crees que en las empresas actuales se le da suficiente importancia a la salud mental o todavía se confunde el acoso con “exigencia laboral”?

Y tu, ¿has sufrido de Mobbing?

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