Opinión

Un poeta en guayabera: Manuel Iris

CONSTELACIONES LECTORAS - Rosely E. Quijano León

Opinión | 23/06/2026| 20:05

“Y aunque toda semilla es el inicio de un campo y toda chispa, de un incendio debemos esperar a que el milagro se concrete”.

Manuel Iris.

Un poeta que escribe con los oídos para saldar cuentas con la realidad, ese es Manuel Iris, poeta originario de Campeche quien realizó en Mérida sus estudios en la licenciatura en literatura latinoamericana de la UADY, ahí tuve el gusto de conocerlo, en los salones y los pasillos de la antigua facultad de ciencias antropológicas. Era idéntico a como es ahora, el mismo porte y la misma mirada poética de la vida y de lo que sucedía en aquellos inicios de un nuevo siglo, con toda la juventud y el ímpetu por delante, con un “Cuaderno de los sueños” bajo los párpados.

Han pasado ya dos décadas desde nuestra etapa de estudiantes. Su vida en Cincinnati, Ohio no lo ha alejado de su terruño, ni de las amistades que forjó en esta tierra. Lo que más admiro de Manuel, además de su poesía, claro, es que a donde vaya porta con orgullo la identidad de esta península yucateca o siempre habla de ella. Es un poeta cosmopolita, pero a la vez anclado en sus raíces, un poeta peninsular.

En días pasados, desde su muro de Facebook, fue compartiendo imágenes y sentires de su gira por España y Londres. Posteó una foto, el 12 de junio, donde aparece sentado y sonriendo en el stand del Fondo de Cultura Económica de la Feria del libro de Madrid y que dice: “Poeta en guayabera firmando libros en Madrid”. Ese mismo día participó en la Lectura de poesía del ciclo Invaders, en la Embajada de México en España junto con Rocío Cerón, Odette Alonso, Lauren Mendinueta y Diego Solar.

El 14 de junio viajó a Londres para la velada literaria “Earth, Fire, Voice: An Evening with Leo Boix & Manuel Iris. Barbican Centre” y a los dos días, regresó a España para presentar el libro “The Catch/El sentido”, de Fiona Sampson que él tradujo, evento realizado en la Torre de los Anaya en Salamanca, España.

Posteriormente permaneció en una residencia creativa en la Casa de Artistas en Morillé, España. Sobre ello escribió “Madrid es una belleza de ritmo inabarcable. Salamanca es un misterio a la vista, silencio de cantera. Y con todo eso, de este viaje, el corazón se me queda en Morillé, este pueblito lleno de arte y visitado por artistas que me hizo sentir en casa, entre amigos”.

Manuel Iris ha publicado varios libros de poesía, el más reciente es “The Whole Earth is a Garden of Monsters/ Toda la tierra es un jardín de monstruos”, con el cual obtuvo el premio Ambroggio concedido por The Academy of American Poets, y publicado por la University of Arizona Press.

Entre sus libros también se encuentra “Lo que se irá/ The parting present”, un poemario donde explora la paternidad y la migración, la vida y el miedo a la muerte, en el cual viene esta declaración hermosísima de amor a su hija: “Este libro ha nacido alrededor tuyo. Habla de cosas que no quiero olvidar, o que no deben ser olvidadas. Lo escribí porque, mientras compongo estas líneas, el mundo es un lugar muy triste, pero ahí eres feliz.”

Otros libros de Iris son “Cincinnati: historia personal”, “Los disfraces del fuego”, “Cuaderno de los sueños”, entre otros.

En 2022 el Dr. Alejandro Loeza nos convocó a varios escritores para formar parte de la antología “Traductor del silencio: acercamientos críticos a la obra de Manuel Iris”, publicado por la Universidad Autónoma de Chiapas y el Ayuntamiento de Mérida, en cual se compilaron textos de quienes han escrito, analizado, reseñado o acompañado su obra literaria.

Ahora que este orgulloso poeta peninsular en guayabera estuvo en un periplo por España y Londres recuerdo con nostalgia aquellos años cuando mucho más jóvenes fincamos en la literatura y la poesía nuestra esperanza y anhelos.

Manuel logró todos sus sueños literarios, es hoy un poeta reconocido internacionalmente, su poesía pertenece a muchas geografías en una época donde los poetas parecen exiliados de este mundo de la inmediatez, pero él es la prueba de que la poesía todavía puede abrirse paso entre el ruido del mundo y que, a veces, el milagro sí se concreta.

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