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Urgen tratado para rescatar ríos del sureste

Ante el impacto irreversible del cambio climático, la reforestación y el dragado resultan insuficientes si no se frena la degradación ecológica desde las nacientes centroamericanas

Municipios | 15/06/2026| 21:18

La gestión de las cuencas hidrográficas de los ríos Grijalva y Usumacinta ha alcanzado un punto crítico que demanda una intervención diplomática inmediata, señaló en entrevista exclusiva para Diario El Momento el profesor-investigador de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), Miguel Ángel Díaz, quien expuso que la viabilidad ecológica del sureste mexicano depende estrictamente de la voluntad política internacional.

“Urge un tratado binacional de aguas entre México y Guatemala para salvar las cuencas hidrológicas”, afirmó el especialista.

Esta postura surge debido a que las nacientes de ambos colosos fluviales se localizan en territorio guatemalteco, país que concentra más del 60 % de la cuenca del Usumacinta.

Esto provoca que las descargas de contaminantes, la deforestación y la retención de sedimentos en la cuenca alta repercutan de manera directa y significativa en las zonas bajas de los estados mexicanos de Tabasco y Chiapas.

La problemática ambiental, lejos de ser un asunto que pueda resolverse mediante soberanías aisladas o políticas de alcance local, se perfila como un desafío macrorregional agravado por la crisis climática global.

El investigador de ECOSUR señaló la imperiosa necesidad de establecer una infraestructura de monitoreo constante y binacional para determinar con exactitud el volumen de uso del agua y evaluar los impactos de la degradación de su calidad en toda la región fronteriza.

“El dragado de los ríos es una solución efímera; la clave reside en la cooperación internacional, la reforestación de las riberas y una estrategia macrorregional frente al cambio climático”, expresó.

Por ello, consideró indispensable que las cancillerías de ambos países diseñen un marco legal vinculante que trascienda los periodos gubernamentales y unifique los criterios de conservación.

Dentro de su análisis técnico, desmitificó las obras de infraestructura que actualmente se ejecutan en la planicie tabasqueña, calificando el desazolve mecánico como un paliativo que no ataca la raíz del problema.

Asimismo, dejó en claro que la acumulación de sedimentos es un rasgo natural e histórico de la cuenca que data desde la época de la Conquista, por lo que la estrategia gubernamental no debe centrarse en intentar modificar de manera permanente la morfología y el ecosistema mediante el dragado continuo.

Enfatizó que el camino más adecuado y sustentable consiste en sustituir las medidas reactivas por políticas públicas de adaptación profunda, orientadas a restaurar la cobertura forestal nativa y permitir que las comunidades ribereñas coexistan de manera armónica y segura con la dinámica natural y las avenidas extraordinarias de su entorno fluvial.

Felipe Rosales Pérez

Felipe Rosales Pérez/ Reportero con más de 20 años en el periodismo, cubre la fuente política, dependencias estatales y delegaciones federales

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