Raíces indígenas impulsan el desarrollo de la región
Siete pueblos originarios albergan a más de 116 mil habitantes, cuya fuerza laboral desarrolla sectores clave como el agro, la artesanía y el comercio rural.

Tabasco es un territorio de singular diversidad pluricultural en el sureste mexicano debido a que las comunidades indígenas de la entidad no solo resguardan un patrimonio identitario ancestral de alcance nacional, sino que representan un pilar dinamizador en el entramado económico y social de las regiones donde se asientan.
Su cosmovisión, saberes tradicionales y lenguas autóctonas conviven de manera permanente con la modernización de los procesos agrícolas, comerciales y turísticos del estado.
De acuerdo con registros oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) e instancias de atención a pueblos indígenas, en Tabasco habitan principalmente siete pueblos y etnias de origen pluricultural.
La comunidad Yokot’an (chontal) encabeza la representatividad con cerca del 70 por ciento de la población indígena estatal, seguida por la etnia Ch’ol (18 por ciento) y los Tzeltales (3 por ciento), además de asentamientos consolidados de los pueblos Maya, Zapoteco, Náhuatl, Tzotzil y Zoque.
La población total de las comunidades originarias del estado asciende a más de 116 mil habitantes, lo que equivale aproximadamente al 5.2 por ciento del total de la población tabasqueña.
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En la distribución por sexo, se contabilizan cerca de 59 mil 270 mujeres (51.1 por ciento) y 56 mil 730 hombres (48.9 por ciento), en una estructura demográfica caracterizada por la equidad de género y una elevada participación de las mujeres en el liderazgo comunitario y artesanal.
A nivel productivo, estas zonas basan su subsistencia y crecimiento regional en tres sectores prioritarios: el sector primario mediante la agricultura tradicional (cultivo de maíz, cacao, plátano y cítricos) y la pesca ribereña; las manufacturas artesanales -con especial relevancia en el tejido de tira bordada, fibras naturales como el guano y la alfarería-; y el sector de servicios y comercio local.
De igual manera, el turismo comunitario y ecológico tomaron relevancia en municipios con presencia originaria como Nacajuca, Centla, Macuspana, Tacotalpa y Tenosique. Frente a los retos de infraestructura y desarrollo socioeconómico, los pueblos indígenas de Tabasco reafirman su vocación transformadora.
La preservación de lenguas como el chontal y el ch’ol, aunada al dinamismo de sus actividades productivas, demuestra que la riqueza pluricultural de la entidad constituye un valor estratégico fundamental para el presente y futuro del estado.




