
En un esfuerzo por descentralizar los apoyos institucionales y dignificar la labor de las comunidades indígenas, la directora general del Instituto para el Fomento de las Artesanías de Tabasco (IFAT), Vianey Rodríguez Torres, encabezó una visita estratégica al Centro de Aprendizaje Campesino en la comunidad de La Cruz de Olcuatitán.
El encuentro subrayó la dualidad productiva de los habitantes locales, quienes no solo custodian la soberanía alimentaria mediante la siembra, sino que actúan como guardianes de la memoria viva del estado.
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Esta sinergia entre el campo y el taller artesanal representa un pilar de resistencia cultural, donde las manos que labran la tierra son las mismas que moldean la identidad tabasqueña a través de técnicas milenarias.
Durante la jornada, se desplegó una brigada de atención directa para formalizar la inscripción de los maestros locales al Padrón Estatal de Artesanos.
Este registro no es un simple trámite administrativo, sino una herramienta de justicia social diseñada para facilitar el acceso a programas de capacitación, comercialización y financiamiento.
Al acercar estos servicios a las zonas rurales, el IFAT busca eliminar las barreras geográficas que históricamente han marginado a los creadores, garantizando que el talento de Olcuatitán sea reconocido oficialmente y proyectado hacia nuevos mercados nacionales e internacionales bajo el sello de autenticidad regional.
La diversidad creativa de la zona quedó de manifiesto con la exhibición de piezas de alfarería, fibras vegetales y textiles, ramas que constituyen el patrimonio inmaterial que otorga orgullo y distinción a Tabasco.
Los asistentes destacaron la importancia de estas visitas de campo, pues permiten al instituto constatar la calidad de las piezas producidas bajo estándares ancestrales.





