
La tarde de este sábado, la principal avenida de la ciudad de Villahermosa, Paseo Tabasco, se convirtió en el epicentro de la ilusión.
La magia de la Navidad se desbordó en el Edén con el espectacular desfile de 67 carros alegóricos, dando inicio formal a las fiestas decembrinas.
Los auténticos protagonistas de la jornada fueron los cientos de niños y jóvenes que, con disfraces llenos de color y alegría, representaron a los personajes más queridos de la temporada: desde el legendario Papá Noel y sus duendecillos, hasta los esperados Reyes Magos.
La presencia icónica del Muñeco de Jengibre, el travieso Grinch y hasta el veloz Sonic, garantizó que la fantasía fuera tan diversa como el público asistente, inyectando vida y emoción a cada metro recorrido.
Desde las primeras horas de la tarde, la multitud se agolpó a lo largo de la vía, confirmando que este espectáculo es una tradición ineludible.
Cientos de familias se dieron cita para ser testigos de esta explosión de música y color, una cita que va más allá de un simple recorrido ya que es una experiencia interactiva. A su paso, quienes iban a bordo de los carros alegóricos lanzaban una lluvia de obsequios, que iban desde pelotas y caramelos hasta paletas y frituras, siendo recibidos con gritos de júbilo y manos extendidas por los menores.
La alegría palpable de los niños y la emoción de los padres al ver sus rostros iluminados se convirtieron en la banda sonora perfecta para este desfile mágico.
Al caer la noche, el espectáculo alcanzó su clímax, ya que la oscuridad del cielo amplificó la grandiosidad de las estructuras flotantes, pues los carros alegóricos se encendieron con un derroche de luces multicolores.
Este juego de luminosidad y sombra no solo realzó la belleza de las figuras, sino que dotó a cada escena de un halo vibrante y onírico, dándole fuerza definitiva a la magia de la Navidad. Este despliegue de coordinación, creatividad y espíritu festivo en la capital tabasqueña no solo marcó el inicio de la temporada, sino que dejó en claro que la Navidad es la época donde la ilusión colectiva se convierte en la luz más brillante de la ciudad.





