El milagro guadalupano que mueve corazones en Tabasco

El aroma a incienso, a cera derretida y a flores frescas ya inunda las calles aledañas al Santuario de la Virgen de Guadalupe, preámbulo de una de las demostraciones de fe más grandes en la entidad.
Con el cierre del docenario por el 494 aniversario de la aparición de la “Morena del Tepeyac”, este templo se prepara para recibir una marea humana; se estima que alrededor de 25 mil peregrinos arribarán al santuario.
Esta cifra no es solo un número; es el reflejo de un amor incondicional que trasciende generaciones, un fervor que impulsa a familias enteras a caminar o viajar, a pesar del cansancio, con la única intención de postrarse ante su imagen.
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Desde ciclistas que pedalean por horas, hasta danzantes que honran a la “Patrona de México” con coloridos atuendos, cada paso es una oración silenciosa, una promesa cumplida o una súplica cargada de esperanza.
El párroco del Santuario de la Virgen de Guadalupe en Tabasco, Denisse Ochoa Vidal, confirmó la magnitud del evento, señalando que la mayor concentración se dará solo entre el 11 y 12 de diciembre, días en los que se espera el arribo de al menos 5 mil guadalupanos. La devoción a la Virgen de Guadalupe es una herencia, un lazo emocional que se renueva cada año con cantos de “Las Mañanitas” y un profundo sentido de pertenencia.
Más allá de la logística y la afluencia, lo que realmente define esta fiesta es el corazón que los fieles depositan a los pies de ella. Se trata de una tradición que va más allá del ritual religioso; es una celebración cultural que da identidad y cohesión social. El amor a la “Virgencita Morena” actúa como un poderoso imán espiritual, congregando a personas de todas las edades y clases sociales en un mismo acto de humildad y agradecimiento.
Así, el Santuario se transforma en un epicentro de milagros y esperanza, confirmando que la fe popular en la Guadalupana sigue siendo la llama más viva que arde en el espíritu de Tabasco.





