Plátanos rellenos estilo Tabasco: receta tradicional, fácil y perfecta para vegetarianos
Una deliciosa opción de la cocina tabasqueña que combina sabor, historia e ingredientes tropicales. Aprende a prepararlos en casa.

La gastronomía de Tabasco ofrece platillos únicos que reflejan su riqueza cultural y natural. Uno de ellos son los plátanos rellenos, elaborados con plátano macho y un sabroso guiso que puede ser de carne o queso. Te contamos cómo prepararlos y por qué esta fruta es tan importante para México.
Una fruta con historia internacional
Aunque muchos asocian el plátano con América Latina, esta fruta tiene su origen en el sudeste asiático. Fue gracias al intercambio colonial que llegó a América, convirtiéndose en un elemento esencial de las cocinas tropicales.
Actualmente, el plátano se cultiva en 16 estados del país. Chiapas, Tabasco y Veracruz concentran más del 60% de la producción nacional, que alcanza los 2 millones de toneladas al año. México exporta esta fruta a más de 40 países, entre ellos Estados Unidos, Japón, Italia y Rusia, según datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sagarpa).
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Ocho variedades nacionales
Entre las variedades mexicanas se encuentran el plátano dominico, valery, pera, tabasco, morado, manzano, cavendish gigante y macho. Este último es ideal para recetas cocidas y fritas, como los plátanos rellenos estilo Tabasco.
Receta tradicional tabasqueña
Este platillo combina lo dulce del plátano macho con un relleno salado que puede prepararse con carne de cerdo o queso panela, lo que lo convierte en una excelente opción para vegetarianos.
Ingredientes principales (para 8 porciones):
- 8 plátanos machos semimaduros
- 500 g de carne de cerdo (o queso panela si prefieres una versión vegetariana)
- 2 jitomates, 1 cebolla, pasitas, aceitunas, pimentón, sal, pimienta y azúcar morena
Modo de preparación:
Primero se cuecen y machacan los plátanos. Para el relleno, se guisa la carne o el queso con verduras y condimentos. Se forman bolitas con la masa de plátano, se rellenan, se sellan y se fríen hasta dorar.
El resultado es un antojito dorado por fuera, suave por dentro y lleno de sabor, ideal como plato fuerte o botana.





