La revolución acuícola que transforma Emiliano Zapata

El programa “Pescando Vida” del Gobierno de Tabasco está reescribiendo la historia de las comunidades de Emiliano Zapata, convirtiendo sueños en cosechas y familias enteras en pioneras empresariales. Con el apoyo técnico y el compromiso gubernamental, ejidos como Avispero, Pochote y Villa Chablé están demostrando que el potencial acuícola de Tabasco no es un discurso vacío, sino una vibrante realidad que impulsa la economía local y dignifica el trabajo.
Donde antes solo se hablaba de potencial, hoy se respira el aroma de la prosperidad. El Gobierno del Estado de Tabasco, a través de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Pesca (SEDAP), está consolidando el programa “Pescando Vida” como una estrategia integral que va más allá de la simple producción acuícola; es un auténtico modelo de transformación social que está echando raíces profundas en las comunidades de Emiliano Zapata.
Durante un reciente recorrido por diversas Comunidades de Aprendizaje Acuícola (CAA) en el municipio, la realidad superó las expectativas. En “Las Tenguayacas” del ejido Avispero, “Las Tilapias” del ejido Pochote y la ranchería La Isla, así como “Los Pelícanos” y “Los Pejelagartos” de la villa Chablé, se constató el avance imparable de las actividades productivas. La participación activa de cada beneficiario y el acompañamiento técnico de especialistas del programa son los pilares de este éxito visible.
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La Secretaria de Desarrollo Agropecuario y Pesca, Luisa del Carmen Cámara Cabrales, no ocultó su entusiasmo. Con un mensaje de aliento, auguró un futuro prometedor para este proyecto que, según sus palabras, “pronto se convertirá en resultados para la economía local”. “Que las mojarras crezcan bien, que les vaya bien a ustedes, que sean el ejemplo de que este programa sí está funcionando. Por años se hablaba de que Tabasco tenía un gran potencial en acuicultura, pero todo quedaba en discurso. Hoy, esa visión se está haciendo realidad.
Estas comunidades de aprendizaje son espacios donde tanto técnicos como beneficiarios crecen juntos. Este trabajo es colectivo”, enfatizó la Secretaria, destacando la visión colaborativa que impulsa la iniciativa.
El clímax de la jornada llegó en la última comunidad visitada, donde el recibimiento fue sencillamente emotivo. La llegada del equipo gubernamental fue celebrada con cohetes y aplausos, un gesto de profundo agradecimiento por parte de los habitantes. Reconocen en esta administración un “Gobierno de territorio”, una máxima del gobernador Javier May Rodríguez, que se traduce en presencia y acción directa donde más se necesita.
Guillermo Priego León, subsecretario de Pesca y Acuicultura, subrayó el compromiso continuo: “Estamos recorriendo cada CAA para escuchar y acompañar. En Emiliano Zapata el programa va muy bien, y eso es gracias al compromiso de ustedes”.
Pero quizás, la voz que mejor resume el impacto de “Pescando Vida” es la de Ángel Antonio Vázquez Sánchez, beneficiario de la comunidad Avispero. Con 39 años de vida, Ángel compartió un testimonio que resonó en cada uno de los presentes: “Yo tengo 39 años y nunca había recibido un programa como este. Los técnicos nos enseñan, nos apoyan, y eso antes no existía.
Antes te daban el material y te dejaban botado. Hoy no. Hoy tenemos el respaldo, y nosotros vamos a responder. Queremos ser empresarios, vivir de nuestro trabajo y no vamos a defraudar al gobernador”.
La visita a estas comunidades es el reflejo palpable de un “Gobierno de territorio” que prioriza el bienestar desde lo local y que apuesta decididamente por proyectos productivos con un rostro humano. “Pescando Vida” no es solo un programa que impulsa la acuicultura; es un motor que fomenta la organización comunitaria, promueve la autosuficiencia y, sobre todo, restaura la dignidad del trabajo. Es la historia de cómo, en Emiliano Zapata, los charcos se están transformando en auténticas fortunas.




