Moral Reforma: el tesoro maya oculto entre los ríos de Tabasco
Entre arquitectura majestuosa y ríos milenarios, esta zona arqueológica te conecta con el esplendor de los mayas en la cuenca del Usumacinta.

A tres horas de Villahermosa, en el municipio de Balancán, Tabasco, se encuentra un destino arqueológico poco conocido pero lleno de historia y misticismo: la zona arqueológica de Moral Reforma. Este sitio, rodeado por la selva y el imponente río San Pedro Mártir, formó parte de la red de ciudades mayas de la cuenca del río Usumacinta, junto a nombres tan emblemáticos como Palenque, Bonampak y Yaxchilán.
Moral Reforma tuvo su origen como un pequeño asentamiento hacia el 300 a.C., pero con el paso del tiempo se convirtió en un punto estratégico para el comercio y la comunicación fluvial entre el Petén guatemalteco y la costa del Golfo de México. Su ubicación junto al río le otorgó poder y relevancia, lo que permitió su crecimiento y desarrollo político y arquitectónico.
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Durante los siglos III al V d.C., esta ciudad experimentó un auge constructivo que la transformó en un centro regional clave. Al establecer alianzas con grandes señoríos como Calakmul y Palenque, Moral Reforma alcanzó una etapa de esplendor. A partir del año 695 d.C., logró incluso cierta independencia política en la región, consolidando su influencia hasta el 1000 d.C.
Uno de los aspectos más fascinantes del sitio es su arquitectura, que sigue el estilo Petén, similar al de Calakmul. Los visitantes pueden admirar sus estructuras tipo palacio, escalinatas con alfardas y edificios dobles. Las construcciones se realizaron con piedra caliza y sílex, unidas con cal y arcilla local conocida como “sascab”.
Para quienes buscan un destino fuera de lo común, lleno de historia, paisajes naturales y conexión con el legado maya, Moral Reforma es una joya que merece ser descubierta.