¡A Tabasco con el Sol a Cuestas! La Vida, ¡Mucho Más Sabrosa a la Orilla del Mar!

¡Tabasqueños al ataque playero!
Ni el calendario pudo detener las ansias de arena, salitre y felicidad. Apenas el primer periodo vacacional del 2025 asomó la nariz, y ¡zas!, como cardúmenes de alegría, las familias tabasqueñas se lanzaron en estampida hacia las costas, decretando oficialmente que, sí señores, ¡en el mar la vida es más sabrosa!
Las postales que nos llegan desde las playas son un auténtico festín para los ojos (y el espíritu). Abuelos construyendo castillos de arena dignos de reyes mayas, jóvenes desafiando las olas con risas que se confunden con el graznido de las aves, y padres de familia enterrados hasta el cuello, convertidos en improvisados espantapájaros playeros por sus traviesos retoños. ¡La convivencia familiar florece bajo el sol como las palmeras!
Y claro, la banda sonora de estos días de asueto no podía ser otra que una mezcla vibrante de música, sol y arena.







Amenizando con las bocinas portatiles que anima las carnitas asadas a la orilla del mar, hasta los ritmos más modernos que hacen vibrar los corazones, cada melodía se convierte en la continuación perfecta de esta película de vacaciones que protagonizan los tabasqueños.
Pero ojo, que la diversión no está reñida con la seguridad. Los cuerpos de protección civil se han desplegado como guardianes invisibles, velando por la tranquilidad de cada visitante. Y hasta el momento, ¡buenas noticias!, el reporte oficial es de cero incidencias. Un aplauso para estos héroes anónimos que nos permiten disfrutar del mar con la conciencia tranquila.
Y ahí está ella, la brisa del mar, esa caricia salada que golpea con suavidad a cada uno de los afortunados que han decidido cambiar el asfalto por la arena. Cada ola que rompe en la orilla es un suspiro de alivio, un recordatorio de que estos días son un paréntesis mágico para olvidarse de todas las actividades que nos persiguen en la rutina diaria.
Así que, ya se la saben, si escuchan risas a lo lejos y sienten una ligera brisa marina en el ambiente, no se sorprendan. Son los tabasqueños recargando pilas, coleccionando momentos felices y demostrando al mundo entero que, efectivamente, cuando el mar llama, ¡la vida se pone mucho, pero mucho más sabrosa!





