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Amar es dar la oportunidad para que otros sigan viviendo: padre Denis Ochoa

Tras superar una compleja afección renal gracias a un exitoso trasplante de riñón, el vocero de la Diócesis de Villahermosa se convierte en un testimonio de fe y generosidad, recordando a la comunidad que la donación de órganos es el acto supremo de amor que permite trascender en la vida de los demás.

Estados | 23/09/2026| 08:39

El padre Denis Ochoa Vidal camina hoy con una renovada fuerza que desafía los pronósticos médicos del pasado, convirtiéndose en una prueba viviente de que la donación de órganos concede, sin duda alguna, una segunda oportunidad de vida.

Tras haber sido sometido a un trasplante renal que le devolvió la salud y la vitalidad, el conocido sacerdote ha transformado su propia experiencia en una incansable misión para concientizar a la sociedad sobre la importancia de regalar vida.

Su testimonio no solo inspira a quienes atraviesan por situaciones de salud complejas, sino que pone sobre la mesa el impacto profundo y tangible que tiene este gesto de desprendimiento en la vida cotidiana de las familias.

Con la calidez que lo caracteriza, el presbítero reflexiona sobre el significado espiritual y humano tras la experiencia vivida en el quirófano y el proceso de recuperación.

Para el religioso, someterse a esta intervención y recibir un nuevo riñón cambió por completo su visión sobre la trascendencia del ser humano y la solidaridad entre personas.

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“Yo decía: amar, y amar es donar, y amar es dar la oportunidad para que otros sigan viviendo”, compartió con emotividad al recordar los momentos más críticos de su proceso y el profundo agradecimiento que guarda hacia la familia del donante que hizo posible su sanación.

En las comunidades y parroquias que visita, el mensaje del padre Denis va más allá de la fe tradicional, abordando la donación desde una perspectiva de amor al prójimo y responsabilidad compartida.

El sacerdote enfatiza que desprenderse de lo material, e incluso de aquello que nos conforma físicamente, es la mayor demostración de generosidad que un ser humano puede ofrecer antes o después de partir.

En sus palabras, el acto de donar trasciende la muerte misma y convierte a la persona en una huella imborrable… “Porque dando vida a otros a través de la donación de órganos, prácticamente nosotros… yo diría, nos permanecemos en esta vida”.

Finalmente, Ochoa Vidal insiste en la necesidad de derribar tabúes y miedos alrededor de los trasplantes renales y de cualquier otro órgano, invitando a la ciudadanía a dialogar en familia sobre la decisión de ser donantes altruistas.

Recordando que el cuerpo humano es un don preciado que debe servir para el bien común, el vocero diocesano concluye que dar vida es la mejor forma de agradecer la existencia propia. Su historia de supervivencia no es solo un milagro de la medicina moderna, sino un recordatorio vivo de que en cada donación se siembra la esperanza para quienes aguardan una nueva oportunidad de seguir respirando.

Felipe Rosales Pérez

Felipe Rosales Pérez/ Reportero con más de 20 años en el periodismo, cubre la fuente política, dependencias estatales y delegaciones federales

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