
Es francamente impresionante que Estados Unidos esté rompiendo con el concepto de “amistad”. En el panorama internacional estamos observando que Trump le está dando la espalda a los gobiernos que tradicionalmente eran considerados sus aliados más cercanos. Concretamente, ha roto las largas tradiciones con Europa, Canadá y México.
Antes de Trump, ningún presidente de Estados Unidos había asistido a una cumbre de la OTAN para exigir abiertamente que países como España aumentaran sus aportaciones financieras, condicionándolas a la permanencia de Washington en la organización. Una táctica de presión con la que obligó a sus aliados a ceder.
En cuanto a Europa, La Casa Blanca ha amenazado en múltiples ocasiones con quedarse con Groenlandia, hablando públicamente de evadirla o, en su defecto, comprarla. Incluso si esto va en contra de los intereses de Europa.
Con Canadá, las idas y venidas han sido muchas. La más reciente ocurrió durante las negociaciones de último minuto sobre los aranceles a todo lo que produce su vecino del norte.
Canadá, en su defensa, comentó que impondría tarifas recíprocas. Trump, ya con el enojo encima, comentó que bloquearía todos los productos provenientes de su ahora nuevo adversario.
Ante esta amenaza, el Primer Ministro de Canadá, Mark Carney, comentó que dejaría de venderle energía a Estados Unidos. Recordemos que Nueva York, Michigan y Minnesota, dependen 100% de la energía de Canadá y que esta medida afectaría a más de 35.9 millones de estadounidenses. Por otro lado, es indudable que esto le impactaría al PIB de Canadá, debido a que la venta de energías oscila entre el 5% y el 15%.
Lo que rompió las negociaciones fue que Trump exigió a Canadá que debilitarán las leyes de protección al francés y a la cultura de Quebec, argumentando que estas barreras debilitan la relación y se vuelven complicados los acuerdos comerciales.
En respuesta, Ottawa pidió a sus negociadores abandonar las conversaciones destinadas a mediar sobre los aranceles, tras la solicitud que, en palabras de Carney, resulta “simplemente inaceptable”, sumada a otras medidas igualmente inadmisibles. Asimismo, adelantó que el próximo martes detallará la respuesta arancelaria frente a Estados Unidos.
Tal parece que Trump, en su desesperación por anotarse una victoria de cara a las intermedias, se está volviendo más errático, atacando de manera más feroz a sus amigos. El viernes pasado volvió a comentar que, si pierden las intermedias, los demócratas armarán un juicio político en su contra.
Al Trump nervioso y errático no se le da ni una victoria. Ni en Irán, ni en Canadá, ni en Estados Unidos. Las intermedias son en noviembre y Trump en su desesperación le da la espalda a sus ¿amigos?




