Tacos de alacrán, el platillo tradicional de Durango que conquista por su sabor y valor nutricional
Este emblemático alimento nació como una alternativa en tiempos de crisis y hoy es uno de los principales atractivos gastronómicos del estado

Los tacos de alacrán se han convertido en uno de los platillos más representativos de Durango. Aunque para muchos resultan exóticos, destacan por su sabor, su historia y sus beneficios nutricionales, convirtiéndose en una experiencia culinaria única para visitantes y habitantes.
La cocina mexicana es reconocida a nivel mundial por su diversidad de ingredientes y recetas tradicionales. Entre sus propuestas más llamativas destacan los tacos de alacrán, una especialidad originaria de Durango que ha ganado fama por combinar historia, tradición y un sabor poco convencional.
Considerado uno de los platillos más representativos de la entidad, este alimento nació como una solución durante una etapa de dificultades económicas, cuando habitantes de la región aprovecharon la abundancia de alacranes para incorporarlos a su alimentación.
Así surgieron los tacos de alacrán
De acuerdo con la tradición, los primeros tacos de alacrán aparecieron como una alternativa para enfrentar la escasez de alimentos. Con el paso del tiempo, la receta evolucionó hasta convertirse en un referente de la gastronomía duranguense.
Antes de cocinarse, los alacranes pasan por un proceso de limpieza y desinfección. Posteriormente se asan o fríen hasta obtener una textura crujiente y un sabor que muchos comparan con mariscos como la langosta, el cangrejo o el camarón.
Generalmente se sirven en tortillas de maíz acompañados de nopal, cebolla, limón, sal y distintas salsas, ingredientes que realzan su sabor.
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Una receta que mantiene viva la tradición
La preparación de los tacos de alacrán requiere retirar previamente el aguijón del artrópodo para evitar cualquier riesgo. Después de limpiarlo cuidadosamente, se cocina a la plancha o en aceite caliente hasta dorarlo.
Finalmente se coloca sobre una tortilla caliente y puede acompañarse con lechuga, jitomate, queso rallado, cilantro, crema, frijoles o arroz, según la receta de cada familia o restaurante.
Además de ser un platillo exótico, especialistas destacan que la carne de alacrán aporta proteínas, fibra, hierro y magnesio, nutrientes que contribuyen a una alimentación equilibrada.
Su bajo contenido calórico también lo convierte en una opción para quienes buscan probar nuevos sabores sin descuidar su dieta, consolidándose como uno de los alimentos más singulares de la gastronomía mexicana.




