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Jonuteek protege a los gigantes del río

Consideran al santuario natural de Jonuta un refugio de paz, a solo dos horas de la capital

El horizonte de Jonuta se dibuja entre el verde intenso de los jonotes y el espejo de agua que resguarda a una de las especies más emblemáticas de Tabasco. En este rincón del estado, la naturaleza no solo se observa, se siente; el aire arrastra el aroma a tierra húmeda y la tranquilidad solo es interrumpida por el suave soplido de los manatíes al emerger.

Jonuteek se erige como un santuario de esperanza, donde la belleza escénica de sus canales y la calidez de su gente invitan a una desconexión total del ajetreo urbano, transformando un simple viaje en una lección de vida sobre el respeto al entorno.

Para quienes buscan una experiencia auténtica, e l recorrido desde Villahermosa es un preámbulo escénico que dura aproximadamente una hora con 50 minutos por carretera.

Al llegar, los ciudadanos y visitantes se convierten en protagonistas de la conservación al participar en el avistamiento y alimentación de los manatíes, una actividad que se realiza bajo estrictos protocolos de respeto para no alterar su hábitat. La interacción es mágica, ya que al ver a estos “gigantes gentiles” acercarse con curiosidad a recibir alimento de manos humanas refuerza un vínculo ancestral que Jonuta ha decidido proteger con orgullo y esfuerzo comunitario.

Pero la aventura en Jonuteek va más allá del encuentro con los sirénidos, esto debido a que el visitante puede navegar por los serpenteantes ríos y canales, capturando con su cámara la rica biodiversidad que incluye aves exóticas y reptiles, o bien, disfrutar de un paseo en kayak bajo el sol tropical.

SE COME RICO

Tras la jornada acuática, la gastronomía local espera con platillos típicos preparados por las comunidades cercanas, donde la mojarra frita y las empanadas de la región son el cierre perfecto para un día de exploración. Además, la visita al Museo Arqueológico de Jonuta ofrece un viaje al pasado maya, enriqueciendo la oferta cultural del municipio.

El acceso a este paraíso es notablemente accesible, con costos de entrada que oscilan entre los 150 y 300 pesos por persona, dependiendo de las actividades y servicios de guía elegidos.

Este aporte es vital, ya que el santuario es un proyecto autosustentable gestionado por los propios habitantes para la preservación de la especie.

Al visitar Jonuta, el ciudadano no solo consume turismo; invierte en el futuro de un ecosistema único, demostrando que la convivencia armónica entre el hombre y la naturaleza es posible cuando el corazón se pone al servicio del agua.

Felipe Rosales Pérez

Felipe Rosales Pérez/ Reportero con más de 20 años en el periodismo, cubre la fuente política, dependencias estatales y delegaciones federales

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