Se cargan de luz y enérgica en zona arqueológica de Comalcalco
Vestidos de blanco y con las manos hacia el cielo, familias tabasqueñas y turistas transformaron la "Ciudad de los Ladrillos" en un epicentro de misticismo y renovación energética.

Bajo un sol radiante que iluminó las milenarias estructuras de ladrillo, decenas de familias se dieron cita este viernes en la zona arqueológica de Comalcalco para dar la bienvenida al equinoccio de primavera.
Desde las primeras horas de la mañana, el flujo de visitantes —en su mayoría portando prendas blancas como símbolo de pureza— inundó las plazas y templos del sitio, creando una atmósfera de espiritualidad que conectó el pasado prehispánico con el presente.

El fenómeno astronómico, que marca el equilibrio entre la luz y la sombra, fue el pretexto ideal para que los asistentes buscaran una “recarga” de energía positiva en uno de los puntos más emblemáticos de la cultura maya.
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El misticismo se hizo tangible cuando, al alcanzar el cenit, los grupos de personas extendieron sus palmas hacia el firmamento en un silencio ritual que solo era interrumpido por el sonido del viento entre la vegetación selvática.

Niños, jóvenes y adultos mayores participaron en esta tradición anual, compartiendo momentos de reflexión y convivencia familiar. Entre los pasillos de la Gran Acrópolis, los visitantes expresaron que acudir a este sitio durante el cambio de estación representa una oportunidad de renovación espiritual y un compromiso con la preservación de las raíces culturales del estado.
Para garantizar la integridad tanto de los monumentos como de los asistentes, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) implementó un operativo de vigilancia y control de acceso que permitió un desarrollo ordenado de la jornada.




