
En 1973, sin esperarlo, en Estados Unidos se vivió uno de los episodios más impresionantes de la época moderna. Las filas de coches para cargar gasolina eran tan largas que llegaban a darle la vuelta a las cuadras, la velocidad máxima era de 55 millas por hora y no todas las gasolineras estaban abiertas.
Todo por un embargo petrolero que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) realizó a los aliados de Israel.
Israel y Egipto se estaban enfrentando en la Guerra del Yom Kipur, debido a que Egipto y Siria lanzaron un ataque en conjunto para recuperar los territorios que Israel había conquistado.
Como estrategia, la OPEP impuso un embargo a todos los países que apoyaran a Israel, entre los cuales se encontraban Estados Unidos, Canadá, Japón, Países Bajos y Reino Unido.
El petróleo siempre ha sido un bien muy preciado, pues de él dependen muchos de los hidrocarburos que usamos hoy en día.
Esta dependencia al llamado “oro negro”, lo convierte en un bien estratégico con el poder de influir en la historia.
En este sentido, las refinerías, las plantas petroleras, los buques cisterna, los oleoductos y las rutas por donde pasan se vuelven actores de suma importancia en la arena internacional.
Así, recientemente Irán consideró que para poder presionar a Estados Unidos y a sus aliados tendría que aplicar la misma estrategia que la OPEP usó en el 73: ocasionar una crisis petrolera.
El detalle es que existen actualmente un par de complicaciones: Estados Unidos ya no es dependiente completamente de la OPEP y el organismo no simpatiza con los iraníes como para ayudarlos en su lucha.
El primer inconveniente no se resuelve presionando directamente a Estados Unidos, sino coaccionando a sus aliados que carecen de amplias reservas de petróleo o dependen por completo de las importaciones desde Oriente Medio.
Los bombardeos lanzados por Irán se han dirigido a refinerías, centros de extracción y depósitos de almacenamiento de crudo, obligando a varios países del Golfo a reducir drásticamente su producción y exportación de este recurso estratégico.
Irán controla un punto geográfico clave: el estrecho de Ormuz, un corredor marítimo de apenas 150 kilómetros por el que circula más del 30% del petróleo mundial.
Su cierre ha generado un déficit significativo en el flujo global de crudo. Aunque Washington ha reiterado que su Armada está dispuesta a escoltar a los buques cisterna, la realidad es que casi ninguna embarcación se atreve a atravesar la zona.
Pete Hegseth, secretario de Guerra de Estados Unidos, ha insistido en que no existe un bloqueo físico que impida el paso.
Sin embargo, Irán ha logrado cerrar el estrecho sin necesidad de uno: ha atacado con misiles y lanchas explosivas a los barcos que intentan cruzar y ha desplegado minas submarinas para disuadir el tránsito. Como resultado, alrededor de veinte embarcaciones —tanto de carga como petroleras— han sido hundidas.
Esto ha causado el alza de los precios del crudo, alcanzando más de 100 dólares por barril —lo que representa un aumento del 43% desde que inició la guerra—, causando estragos en Europa y Asia.
Al subir el petróleo, las gasolinas suben y esto crea que toda la cadena de suministros se vea afectada, por lo que la inflación puede ser considerable.
Como lo comentamos, Estados Unidos tiene reservas de sobra para poder contener este “shock energético”, pero sus aliados no, lo que inevitablemente les conducirá a un problema energético fuerte.
Las bolsas ya lo están resintiendo; por poner un ejemplo, la de Arabia Saudita ha caído casi un 45% desde el inicio del conflicto.
Irán dijo: “no dejaremos que una gota de petróleo salga de Medio Oriente”. Si logran cumplirlo, Estados Unidos se verá envuelto en un problema con sus aliados, quienes están sufriendo las consecuencias de una guerra en la que ellos no participan, ni apoyan.
Irán entendió que la mejor manera de pelear esta guerra no es devastando las ciudades de los países del Golfo, sino ahorcando energéticamente al mundo. Trump tendrá que reaccionar rápido de la incómoda posición en la que puso a Estados Unidos y sus aliados.
- José Miguel Martínez
- X: @miguelmtz1904



