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Mujeres, corazón de la acuicultura

Con una participación que supera el 60 por ciento en el programa "Pescando Vida", las productoras ribereñas transforman la economía local y conquistan su independencia financiera

Además de estar ya consolidado el programa “pescando vida”, está siendo visto como el eje central de la nueva economía acuícola; donde las mujeres no solo han alcanzado una participación superior al 60% en el padrón de beneficiarios, sino que lideran con éxito las comunidades de aprendizaje Acuícola.

Esto, responde a un modelo que trasciende la producción de mojarra y ostión, convirtiéndose en una plataforma real de empoderamiento que permite a las trabajadoras del río generar ingresos propios y reducir la dependencia económica.

La efectividad de esta iniciativa radica en la dignificación del trabajo femenino en sectores anteriormente dominados por hombres. A través de un esquema de pago directo de jornales de aproximadamente 5,000 pesos mensuales, las beneficiarias acceden a una seguridad financiera inmediata que impacta directamente en el núcleo del hogar.

Este ingreso constante, sumado a la entrega de insumos técnicos como jaulas y redes, garantiza que las familias de las zonas con mayor rezago social mejoren su calidad de vida y aseguren la alimentación de sus hijos mientras las cosechas alcanzan su punto de maduración.

Más allá del beneficio monetario, el programa destaca por un robusto proceso de capacitación y acompañamiento técnico especializado, donde las mujeres ribereñas hoy dominan artes de pesca, el tejido de mallas, el armado de jaulas y la administración de líneas de producción de tilapia y ostión de alta calidad.

Este aprendizaje integral les devuelve un sentido de pertenencia y valorización social, permitiéndoles descubrir en sus propios ríos y lagunas una fuente de desarrollo profesional que antes les era ajena, fortaleciendo así el tejido social de sus comunidades.

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Para las mujeres de Tabasco, este proyecto representa la transición de ser espectadoras para convertirse en las dueñas de su destino económico, garantizando un futuro próspero para las próximas generaciones de las comunidades acuícolas.

“No había trabajo. Nadie daba trabajo. Y en el rancho de por sí se sufre mucho. Hubo una temporada en que no hubo trabajo, ¿y de dónde íbamos a agarrar para la comida? Que Dios cuide a los que hicieron posible este programa para que yo tenga hoy una mejor forma de vivir, ya no lavando ropa, ni viendo a veces caras, sino que aquí tengo para que siga trabajando dignamente.”

Doña Laura Josefina Salvador Pascual (Jonuta):

Beneficiará del Jonuta (mojarra)

“Pertenezco al grupo Pescando Vida y estamos todos reunidos trabajando día a día en los colectores. De verdad que estoy muy feliz y contenta por este programa que vemos que está dando frutos. Es un programa muy ambicioso; esto la verdad nunca lo habíamos tenido hasta este gobierno. Estamos totalmente agradecidos porque la gente está participando y le está tomando interés.”

Erika Guadalupe Gil de la Rosa

Beneficiaria de Cárdenas (ostión)

Ellas destacan
La participación de la mujer en el programa de “Pescando vida”
Jonuta
600 beneficiados
282 son mujeres
47 por ciento

Centla
600 beneficiados
276 son mujeres
46 por ciento

Emiliano Zapata
450 beneficiados
198 mujeres
44 por ciento

Nacajuca
400 beneficiarios
212 mujeres
53 por ciento

Cárdenas
250 beneficiados
115 mujeres
46 por ciento

Paraíso
200 beneficiarios
92 mujeres
46 por ciento

Felipe Rosales Pérez

Felipe Rosales Pérez/ Reportero con más de 20 años en el periodismo, cubre la fuente política, dependencias estatales y delegaciones federales

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