Comunidades chontales ven renacer su economía

Con el olor a tierra mojada y la brisa matutina, los beneficiarios del programa “Pescando Vida” se preparaban para una jornada de esperanza. Mujeres, con las manos firmes sobre las tarjas, aguardaban para recibir su tesoro: 1,200 alevines, la primera siembra de un proyecto que busca redefinir el bienestar de esta comunidad chontal.
“Es una gran oportunidad que el señor gobernador pensó en nosotros y en las comunidades indígenas”, expresó un beneficiario con una voz llena de gratitud. Para él, y para muchos más, este no es solo un programa gubernamental, es un acto de sabiduría que nutre el alma de la región. Nunca se habría visto esto en las comunidades, y ahora se está logrando. Es un gran avance y la economía va a avanzar”, aseguró Estela Rodríguez May
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El programa, considerado “bondadoso” por sus participantes, tiene como objetivo el impulsar la pesca sustentable, generar empleo y contribuir a la seguridad alimentaria de las familias tabasqueñas.
Esta entrega de alevines marca el inicio de la crianza de peces que, según los beneficiarios, no solo servirán como alimento para sus propios hogares, sino que también abastecerán a los mercados locales y, con el tiempo, incluso a otros estados.
“La carne maciza… el fortalecimiento”, enfatizó José Lirio May Sánchez al destacar la calidad y el valor nutricional del producto que esperan cosechar.
Otra de las beneficiadas, se trata de Maribel Rodríguez May, compartió su emoción… “Pues es un beneficio para la familia. Es el único gobierno que nos ha dado este programa”.
Por ello, la confianza en el seguimiento y la asesoría técnica es palpable, ya que ella y su familia, al igual que los demás participantes, reciben una capacitación minuciosa.
“Nos están diciendo cómo debemos de tratar los alevines, cuánto le vamos a dar de comer, cuántas veces”, expresó muy contenta, al tiempo de señalar que los técnicos les han instruido a alimentar a los pequeños peces cinco veces al día, un cuidado constante que requiere compromiso.
Para los productores, este proyecto es una promesa de un futuro mejor para sus hijos y para toda la comunidad.
“Es un nuevo porvenir para la casa, un incentivo que llegue, comentó María Esther May Guzmán refiriéndose a la oportunidad de generar un ingreso familiar. “Si Dios nos permite, seguimos adelante y le vamos a echar ganas”, afirmo con una convicción que refleja la resiliencia y el espíritu de la comunidad.




